El Video-clip
“Amets Berriak” pretende construir una narrativa emocional desde la sutileza y la contemplación, combinando elementos simbólicos con una realización cercana.
La pieza avanza con un ritmo pausado pero sostenido, permitiendo que cada plano respire y que la música dialogue de forma natural con la imagen.
El montaje apuesta por la sensibilidad antes que por el impacto inmediato, alternando momentos íntimos con recursos visuales más abstractos y poéticos. La dirección de arte pretende mantiene una identidad coherente durante toda la obra, apoyándose en una paleta suave y luminosa donde destacan las texturas blancas, los elementos frágiles y la simbología de la reconstrucción.
Visualmente, el proyecto encuentra equilibrio entre lo documental y lo conceptual, integrando interpretaciones musicales, retratos y objetos metafóricos sin perder unidad estética. La fotografía refuerza esa sensación de delicadeza mediante una iluminación natural y una composición limpia, mientras que el uso de superposiciones y desenfoques aporta una dimensión más sensorial.
El resultado busca ser una pieza íntima y elegante, donde música e imagen se complementan para transmitir vulnerabilidad, memoria y transformación.
La metáfora
Kintsugi
(La cicatriz de oro)
Metáfora que sirve para "construir en positivo desde la herida".
El Kintsugi es el arte japonés de reparar cerámica rota con oro, entendiendo que la rotura y su reparación son parte de la historia del objeto y lo hacen más bello, no menos.
Es la definición visual de "recordar con espíritu constructivo". No se esconde la herida, se la embellece y se la hace fuerte.
La idea se expande y materializa en el arte del vinilo conmemorativo.
Diseño gráfico
del vinilo
De nuevo me apoyo en la metáfora del Kintsugi, agregándole al corazón el simbolismo del monolito que representa en el barrio de Zaramaga la lucha obrera y cobra especial protagonismo en la contraportada. El puño cerrado simbolizando la lucha tan necesaria hoy como hace 50 años.